EL DESCENDIMIENTO. Víctor de los Ríos, 1945.
VERA CRUZ. (Minerva)
Viernes Santo. (años impares)
El Descendimiento es de esos pasos que, aun siendo una
obra moderna, en concreto de 1945, acumula aspectos como calidad, innovación, y
el protagonismo de diferentes acontecimientos que lo transforman en una obra de
gran importancia en la Semana Santa de León.
El grupo está formado por siete
figuras y una Cruz en el que las figuras de San Juan y José de Arimatea portan el cuerpo muerto de Jesucristo. La
Virgen Dolorosa contempla la escena sentada, sosteniendo tres clavos de la
crucifixión en su mano, mientras María Magdalena mira a la Virgen e inicia su
caminar hacia ella y María Salomé, inmóvil al pie de la cruz toma en sus manos
la corona de espinas. Nicodemo desde lo alto de la Cruz observa toda la escena.
En la actualidad, como ha sucedido con casi todos los misterios de Víctor de
los Ríos en León, la disposición de las imágenes ha sido cambiada respecto a su
diseño original, y en éste caso, aunque modifique la escena, proporciona una
mejor visión para el espectador. Los detalles en la expresión de todos los
rostros que componen el misterio, los diálogos a través de las miradas, las
magnificas policromías y estofados de los tejidos, la armonía y la idealización
de la belleza humana en todas las imágenes del misterio hacen que sea uno de
los mejores y más grandiosos pasos de León.
“Esta inmensa maquina” como lo
definiera el Cronista de León Luis Pastrana, es el paso más grande y pesado de
la Semana Santa de León portado a hombros, con un peso de 2600 kilos.
Aunque Víctor de los Ríos lo
concibió para ir sobre una carroza con ruedas, desde 1989 es pujado por sus braceros,
siendo reformado en el 1997 para aligerar su enorme peso, era de 3500 kilos, mediante
una parrilla de aluminio para ser pujado por 112 braceros, y restauradas sus imágenes
totalmente en el año 2007 por el conservador y técnico de Bellas Artes Agustín
Rilova Simón.
El Descendimiento es obra del taller de Víctor de los
Ríos, elaborado en Madrid y en cuya realización destacaron el maestro escultor Clemente
Díez y el pintor Vicente Vázquez, artistas que debemos considerar como los verdaderos
artífices de muchas obras creadas en el taller de Don Víctor.
También en Madrid se efectuó la carroza en
madera de pino norte, dorada en su conjunto con cuatro leones que rematan sus
esquinas. El escudo de la cofradía Minerva y Vera Cruz se situó en el frontal
de paso, en el lateral derecho una pintura alegórica al descendimiento con la
representación de unas tenazas y un sudario, mientras que en izquierdo se
muestra un sepulcro abierto como alegoría de la Resurrección, rematando el trono
en la parte posterior con una orla con los nombres de la junta de seises en el
año de estrenar el conjunto, 1945.
Desconocemos como en Minerva y Vera Cruz se forma la
idea de adquirir un gran paso de misterio que representase el momento en que
Cristo es desenclavado de su Cruz. Los últimos conjuntos escultóricos de varias
figuras, habían sido adquiridos en la ciudad de León, por la cofradía de Jesús
Nazareno durante el ultimo cuarto del siglo XVII, los barrocos pasos de la
Coronación y el Expolio, clausuraron una época de esplendor en la Semana Santa
leonesa, y aunque en los cuatro primeros decenios del siglo XX se renovaron o
incorporaron algunos pasos procedentes, en su mayor parte, de los talleres de
Arte Cristiano de Olot, podemos afirmar que es tras casi trescientos años
cuando el nuevo lenguaje plástico, ideado y realizado en el taller de Víctor de
los Ríos, reflejase el impulso que había de tomar la pasión leonesa.
En 1943 el abad de la Vera Cruz de León, se puso en
contacto con Víctor de los Ríos mediante un telegrama enviado a su estudio en
Madrid, al año siguiente, 1944, la cofradía de Minerva y Vera Cruz pagó los
derechos de registro del paso El Descendimiento y el 17 enero de 1944 ingresó
en la cuenta corriente de Víctor de los Ríos, 14.000 pesetas, (84 euros) en
concepto “del importe del paso El
Descendimiento que está construyendo para esta cofradía” El
paso tendría un importe final de 90.000 pesetas, 541 euros, que fueron pagados
en cuotas de diferente cuantía entre el citado año de 1944 y 1949 inclusive.
El 17 de marzo de 1945 el misterio de El
Descendimiento, o mejor dicho el “Descendido”
tal y como reconociera Víctor de los Ríos, ya es una realidad, puesto que aquel
día y a las 7 de la tarde, es oficialmente presentado y expuesto en la sala del
vestíbulo de la Biblioteca Nacional en Madrid. Al citado acto asisten, como
personalidades destacadas, Juan de Contreras y López de Ayala, IX Marqués de
Lozoya y Director
de Bellas Artes, así como con el Ministro de Educación Nacional, José Ibáñez
Martín, los cuales fueron nombrados por la cofradía de Minerva y Vera Cruz como
Hermanos Mayores. El mismo reconocimiento fue otorgado al Alcalde de León, José
Aguado, quien había apoyado el proyecto con una donación municipal de cerca de
1000 pesetas. (6 euros)
El
nuevo paso de misterio fue trasladado desde Madrid a León en un vagón de RENFE,
y llegó el 22 de marzo de 1945. Se
mostró al público en el Instituto
Nacional de Segunda Enseñanza, actual Instituto Juan del Encina, recaudándose
durante su exposición algo de dinero que unido a los donativos populares
ayudaron en buena medida a abonar a Víctor de los Ríos un segundo plazo del pago por su trabajo.
El Viernes Santo de 1945, El Descendimiento, escoltado
por los cadetes de la Maestranza de Aviación, participó por primera vez en la
Solemne y Oficial Procesión del Santo Entierro organizada por la cofradía de
Minerva y Vera Cruz. Su enorme tamaño para las calles por donde discurría la
procesión ocasionó múltiples dificultades, tanto que, en la calle Guzmán el
Bueno, un mirador de una de las casas allí ubicadas resulto dañado y la
cofradía se vio obligada a hacerse cargo del arreglo del mismo. Pero eso no fue
ningún obstáculo para que la hermandad reconociera a Víctor de los Ríos la
satisfacción de contar con un paso de tal monumentalidad, así le dedicó un pequeño
homenaje a Don Víctor, nombrándole seise de honor de la cofradía.
En 1946, El Descendimiento iba a salir en la procesión
del Santo Entierro organizada por la cofradía de las Angustias, pero una avería
en la dirección no lo permitió, aunque si lo hizo en 1948.
Para el cortejo del Santo Entierro de 1947 se diseñó
una nueva carroza con el fin de lograr que el Descendimiento pudiera maniobrar
con mayor facilidad, La reforma fue afrontada a cargo y gracias a la
colaboración de la Maestranza de Aviación, algo que los seises de la cofradía agradecieron
nombrando a la Base Aérea de la Virgen del Camino, “Hermana Mayor” de El Descendimiento. Así, desde 1945, los
cadetes y tropa del ejército del aire escoltan la marcha del paso durante toda
la procesión del Santo Entierro, y en el 28 de marzo del año 2004 el Coronel Director de la
Base Aérea de la Academia Básica del Aire impuso el corbatín al guión de la
cofradía en un acto en la Plaza Mayor de León, siendo correspondido por otro que la Real cofradía de Minerva y Vera
Cruz colocó a la Bandera de la Academia Básica del Aire coincidiendo con la
festividad de Nuestra Señora de Loreto, patrona del Ejercito del Aire.
En el citado año de 1947 se acometió la labor de
acondicionamiento del lugar donde se cobijaría el paso, primeramente la iglesia
de San Marcos y muy poquito después la de Santa Marina, aunque en la actualidad,
el paso solo se puede admirar en su procesión del Santo Entierro de los años
impares, pues simplemente se encuentra guardado en un local junto a la mayoría
de las imágenes de la cofradía, como el Cristo “del Desenclavo”, el de la Agonía,
la Virgen de la Soledad, San Juan Evangelista, Nuestro Señor Jesús de la
Humillación y Paciencia y el Santo Cristo Flagelado del Desamparo y de la
Caridad, todos lamentablemente almacenados y sin que se plantee la posibilidad
de encontrarse expuestos al culto, desatendiendo el Articulo 125 de la
Constitución de Sagrada Liturgia emanada del Concilio Vaticano II, (1962-1965) donde
se concluyó que: “Manténganse firmemente la práctica de exponer imágenes
sagradas a la veneración de los fieles”.
El Descendimiento se había convertido en la aspiración,
símbolo y espejo, de las cofradías de la ciudad de León, y por tanto debemos
considerarle como el paso más influyente desde aquel momento en el futuro de la
Semana Santa de León. De hecho las cofradías de León quisieron contar con
alguna imagen de Víctor de los Ríos, y así su taller realizó para la cofradía
del Dulce Nombre de Jesús Nazareno los pasos de San Juan, Simón de Cirene, la
Madre Dolorosa y la Oración del Huerto; la hermandad de Santa Marta y la
Sagrada Cena, el monumental paso de la Sagrada Cena y La Casa de Betania; Jesús
Divino Obrero le encargaría el paso de las Tres Marías y el misterio de la
Resurrección; y la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad
contrataría con Víctor de los Ríos el paso Camino del Sepulcro. Además hay que
añadir las tallas de Santa Marta y la de Jesús Obrero como imágenes
devocionales de las hermandades homónimas y un Cristo Yacente para la cofradía
de Minerva y Vera Cruz que solo salió en 1949 y que en la actualidad se
encuentra en la iglesia parroquial de El Astillero en Cantabria. Por ello la
trascendencia del paso de El Descendimiento es fundamental para entender el
desarrollo e impulso, en cuanto a imaginería se refiere, que toma la Semana
Santa de León desde 1945, cuando éste gran misterio sorprendió y cambió el modo
de ver las imágenes de los pasos por parte de las gentes de León del momento.
Es importante destacar que fue obra favorita del Marqués de Lozoya, quien intentó por todos los medios que pasara a formar parte del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, a lo que su autor, Víctor de los Ríos se opuso.
El propio Marqués de Lozoya, Director General de Bellas Artes, dedicó las siguientes palabras a la creación y realización del paso El Descendimiento de León:
“En la tierra de León,
como en toda la meseta central de España, paraje propicio a la buena escultura,
como si el paisaje escultórico, tan netamente estructurado, fuese propicio a un
arte preciso, recio y patético. En la comarca leonesa tuvieron los talleres de
la tierra de Campos, un excelente mercado.
Al gusto formado en esta
escuela tiene que serle ingrata la pacotilla de la imaginería en pasta,
fabricada en serie y policromada como para satisfacer el afán de una tribu de
salvajes. Por esto la ilustre y antiquísima Cofradía leonesa de “Minerva y
Vera Cruz”, cuando ha querido poseer un paso procesional de El Descendimiento,
no ha acudido a los bazares de Santos, sino que ha encargado a un excelente
entallador, Víctor de los Ríos, una obra robusta y viril que al desfilar por
las rúas, hará prender en las almas la suave emoción que en todo corazón
español ha despertado siempre el dolor de la Madre junto a la Cruz.
Obra penetrada de
Angustia contenida por un sentimiento de pudor, tallada con la seguridad de la
gubia de los talleres vallisoletanos y estofada y dorada de manera que el leño
adquiere la calidad de un esmalte.
El paso de Víctor de los
Ríos exaltará la piedad de las generaciones en tanto perdure lo que es esencia
y supremo valor de España”
Para
terminar, también hay que destacar la estrecha
unión que existió con la banda de cornetas y tambores del Dulce Nombre
de Jesús
Nazareno, que acompañó a sus braceros en la puja de El Descendimiento en
sus
momentos más duros, así, en la cuaresma de 1997 los braceros del
Descendimiento donaron un corbatín a la Banda
"senior" con su lema "Semper Fidelis", y en el año 2005, con motivo del
cincuentenario del paso, la banda de cornetas y tambores entregó un
corbatín para la campana del
paso. En el año 2007 salieron algunos hermandos de la ya extinguida e
histórica banda de cornetas y tambores, con su guión-estandarte en la procesión del Santo Entierro, detrás de
la bandera del paso y justo delante de éste.
BRACEROS
112
MÚSICA
