En torno al cuadro de “La Última Cena”, la obra que más tiempo le llevó terminar a Leonardo Da Vinci, existen multitud de leyendas, pero me ha llamado especial atención una de ellas en concreto.

Cuenta la leyenda que las figuras representadas en el cuadro eran retratos de personas reales. Parece ser que cuando se supo que Da Vinci iba a iniciar la obra multitud de jóvenes se presentaron para ser seleccionados y poder ser representados por tan conocido pintor.
Cuenta la leyenda que las figuras representadas en el cuadro eran retratos de personas reales. Parece ser que cuando se supo que Da Vinci iba a iniciar la obra multitud de jóvenes se presentaron para ser seleccionados y poder ser representados por tan conocido pintor.
La primera persona que Leonardo seleccionó fue a un joven de 19 años con rasgos serenos e inocentes que representó a Jesús.
Pero para el resto de personajes lo tuvo más complicado, de hecho le
costó siete años encontrar a los modelos adecuados para representar a
los once apóstoles. Pero sin lugar a dudas el reto mayor fue encontrar a
la persona adecuada para simbolizar a Judas.
Por mucho tiempo Da Vinci estuvo buscando un rostro que representara la
traición, frialdad y avaricia, pero no tuvo éxito, hasta que un buen
día llegó a sus oídos que había un hombre con esas características en un
calabozo de Roma.
Este hombre estaba sentenciado a muerte por robo y asesinato y era
considerado muy peligroso. Pero claro el maestro Da Vinci movió sus
influencias y consiguió que fuera trasladado a su estudio de Milán.
Durante muchos meses este hombre se sentó silenciosamente mientras que
Leonardo lo pintaba, justo hasta el momento en que tras terminar pidió
que se lo llevasen. Fue entonces cuando el prisionero se acercó a él
gritándole: ¿No reconocéis quién soy? a lo que Leonardo respondió que
nunca le he visto hasta aquella tarde en el calabozo de Roma. Ante esta
respuesta el prisionero dijo¡Leonardo Da Vinci! Mírame nuevamente, yo soy aquel hombre cuyo rostro escogiste para representar a Cristo hace 7 años.